Por qué me encanta "What Remains of Edith Finch"

El videojuego es un medio bastante joven que evoluciona a pasos agigantados. La tecnología avanza y con ella las barreras que se tenían para desarrollar ciertos conceptos en la industria se ven derribadas, pero es cierto que hace ya tiempo que los propios recursos técnicos dejaron de suponer la limitación que fueron en su día.


Sin embargo, en el apartado narrativo el videojuego sigue aún en proceso introspectivo, explorando cuál es la mejor manera de expresar su argumento, de trabajar de manera correcta la evolución de sus personajes o de simplemente aprovechar apropiadamente las peculiaridades del entorno digital y sus ventajas sobre otro tipo de soportes con más años a sus espaldas, como el cine o la literatura.

Con el paso de los años van surgiendo proyectos e ideas que nos hacen ver y disfrutar de nuevas otra forma la experiencia, aprovechando estas ya mencionadas peculiaridades para aportar algo innovador a la narración de sus historias. Algo como lo que hizo con sus mecánicas Shadow of the Colossus en 2005, que en lugar de ofrecer un control fluido y preciso como lo haría un Bayonetta, opta por unos controles torpes y algo toscos para tratar de transmitir de verdad en la piel de quién te encuentras, un simple niño con una espada demasiado pesada para él intentado acabar con titanes. Este tipo aportaciones se van sucediendo cada vez con más frecuencia gracias en gran parte a estudios independientes con un mayor grado de libertad creativa, abriendo de esta forma la puerta a experiencias narrativas cada vez más profundas, inmersivas y de gran calidad, que no hacen otra cosa que hacer del videojuego una industria más rica y de un valor cultural inmensamente mayor.

Y sin duda, uno de los títulos que más aporta a nivel narrativo en los últimos años es “What Remains of Edith Finch”, desarrollado por Giant Sparrow. El título nos pone en la piel de Edith Finch, la última de la familia de los Finch que se encuentra aún con vida y que vuelve a la casa familiar para conocer por si misma las historias individuales de cada uno de sus antepasados. Para ello, además de las propias anécdotas que Edith irá narrando a lo largo de su andanza por la gigantesca vivienda, simplemente prestando un mínimo de atención a tu entorno verás cómo todo está cuidado hasta el más mínimo detalle, llegando hasta el punto de literalmente que eres capaz de conocer a todos sus personajes, cómo eran y cómo vivían con tan solo echar un cuidado vistazo alrededor.


Hay varios ejemplos que me parecen bastante representativos del cariño y cuidado con el que está hecho el título. Cuando entras por primera vez, tras unos minutos Edith recalcará cómo un restaurante chino era el único que repartía a domicilio a su hogar, y que por ello su familia encargaba bastante comida al establecimiento. Y es cierto, si buscas envoltorios de otro tipo de restaurantes no vas a encontrarlos, mientras que estos mismos son bastante abundantes. Puede ser que simplemente se modelara un asset para ello y que no quisieran romperse la cabeza con más, pero el hecho de haberlo tenido en cuenta e implementarlo como un elemento narrativo más ya le da valor. Pero aún más importante me parece la gestión de la bisabuela de los Finch, la cual por su avanzada edad sufría ya problemas de salud. Esto Edith no llega a mencionarlo como tal, no obstante, podemos observar en la cocina, salón, su habitación e incluso en las escaleras, diferentes elementos que así nos lo cuentan. Incluso en el propio lavabo de la mencionada habitación, si vamos a la bañera veremos como en su interior hay una silla colocada para que pudiera ducharse teniendo en cuenta las dificultades traídas por la edad. Con este mimo se cuidan todo el resto de las características que conforman a su personaje, al igual que ocurre con el resto de los miembros.

Perfectamente puedes llegar al final simplemente apretando hacia delante mientras escuchas las palabras de los Finch, pero el hecho de que no se limitaran a transmitir su argumento de esa manera, sino que aprovecharan al máximo cada rincón de la casa para que no solo complementara, sino que fuera capaz de transmitir el argumento por sí sola, resulta fascinante.

Por otro lado, la gran variedad de personalidades que tenían cada uno de los familiares se ve reflejada ya no solo por el entorno, sino por la forma en la que sus historias nos son transmitidas. Cada vez nos toque conocer la de cada uno, nos pondremos o bien en la piel de este o en la de alguien cercano, siendo aquí en donde el estilo en su lugar o las mecánicas se adhieren a los rasgos de aquel de quien te están transmitiendo su vida, haciendo de cada uno una experiencia única. Cada persona es un mundo.


Más allá de ello, “What Remains of Edith Finch” es una historia de amor hacia tu familia, pero también tratando con gran importancia el valor de la vida y el tiempo. Una historia que intenta enseñarnos lo realmente importante que son los lazos con tus seres queridos, cómo debemos aprovechar cada minuto que se nos haya dado, porque con la misma facilidad que trata la vida, trata la muerte, centrándose en gran parte en cómo todo puede desplomarse de un segundo a otro. Sin embargo, eso es vivir, ese en el mundo en el que nos movemos y tenemos que salir adelante con ello.

Por todo ello, considero a “What Remains of Edith Finch” una experiencia indispensable no solo si te gustan los videojuegos, sino para personas de todo tipo. Es un título que se salta las barreras que muchas veces el videojuego tiene de cara a otro tipo de público, que seguro que enamorará a la gran mayoría de aquellos que se atrevan a darle una oportunidad y que supone un nuevo paso adelante en la evolución de la narrativa en la industria .

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