Hyper Light Drifter: El precio de la redención

No hay nada peor que luchar por algo y abrir los ojos, solamente para darte cuenta de cuan equivocado que estabas.


Eso es lo que le ocurre al Drifter, nuestro protagonista, al principio del argumento. Para redimir sus pecados y evitar el desastre que asola su mente, este iniciará un viaje que, sin embargo, tendrá un alto precio a pagar, una grave enfermedad la cual azotará cada vez con más fuerza según avancemos.

Nos haremos mejores en habilidad y en capacidad de combate, seremos capaces de derrotar a más y más poderosos enemigos, todo ello por eludir la catástrofe que hemos estado a punto de causar, peleando, sobre todo, contra nosotros mismos y nuestro propio cuerpo.

El mundo es capaz de absorberte totalmente, su banda sonora te envuelve y tu movilidad hace que recorrer los paisajes y las mazmorras que conforman este universo llegue a resultar magnífico. Hay un pequeño detalle que hace que realmente tengas que sumergirte de lleno en su mundo pero que perfectamente puedes terminar el título sin prestarle la más mínima atención, y son sus “conversaciones”. Aquellos personajes con los que tienes opción de diálogo, cuando queremos hablar con ellos no nos saldrán los típicos bocadillos de texto, sino que se verán sustituidos por imágenes que representan sus relatos. Puede que muchas al principio no las lleguemos a comprender, pero tras explorar a fondo sus alrededores y conocer a los enemigos de la zona, seremos capaces de llenar los huecos y unir las piezas. 


Su diseño de niveles sorprende por su mimo por el detalle, también por querer formar un mundo consistente, que encaje de forma perfecta, pero más aún por la elección de diseño. Cuando en la gran mayoría de juegos se opta por un camino claro para avanzar, teniendo además pequeñas zonas ocultas por las perspectivas de cámara en las que encontraremos extras para los más atentos (algo que vemos sobre todo en los Final Fantasy clásicos), Hyper Light Drifter elige ocultar sus caminos, obligarte a buscar la forma de avanzar igual que lo harías con pequeños cofres extras, aunque esta vez para seguir adelante.

El contraste entre encontrarte esquivando, disparando, atacando hábilmente a varios enemigos al mismo tiempo y más tarde apenas poder mantenernos de pie mientras vomitamos sangre resulta aún más duro cuando conocemos al completo la trama. Un alto precio por los pecados ya cometidos, y por los que estuvieron a punto de cometerse. Desde luego, un título independiente de Heart Machine que hay que recomendar.

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