Por qué Assassin's Creed Revelations es especial

Junto con la saga Call of Duty de Activision, los juegos de EA Sports y los títulos del fontanero italiano de Nintendo, Assassin's Creed es uno de los mayores nombres en la industria del videojuego, siendo casi imposible encontrar un aficionado al medio que no conozca la saga de gran éxito de Ubisoft.


Esta ha estado llena de altibajos dado su carácter anual y la aparente necesidad de la compañía francesa de darle al público una nueva entrega cada 12 meses, salvo el año de descanso entre Syndicate y Origins, provocado por el lastre que llevaba la compañía desde el desastroso lanzamiento de Unity. Y es que como muchos claman, el mayor interés argumental de Assassin's Creed terminó con su tercera entrega numerada, lo que hace que para muchos fans las siguientes tuvieran un sabor agridulce.

Pero hoy no vamos a centrarnos en la evolución de la saga, ni en sus resultados económicos, ni tampoco en lo que su nueva entrega cambiará. Hoy toca hablar de uno de esos juegos que, mientras Assassin's Creed II o Black Flag se engrandecían, le tocaba descansar en un segundo plano. Toca hablar de Assassin's Creed Revelations.

El final de la trilogía italiana, pese a no ser el más nombrado por los aficionados ni tampoco el título de mayor calidad entre sus homónimos, sí que es un videojuego muy especial no solo entre los Assassin's Creed, sino de la industria al completo.

En Assassin's Creed Revelations, al igual que en sus dos entregas predecesoras Assassin's Creed II y Assassin's Creed Brotherhood (La Hermandad), controlamos a Ezio Auditore, el maestro asesino más grande la hermandad desde Altaïr Ibn-La'Ahad. Pero esta vez, nuestro protagonista tendrá 52 años.

Para que sepáis lo que esto supone, vamos a poner un par de ejemplos. En la mayoría de videojuegos siempre se nos otorga a un personaje que o bien es un niño o un adolescente o en cambio se encuentra en su juventud, sobre los 20 o 30. Además, en gran parte de estas historias solemos comenzar siendo un don nadie, una simple persona más hasta que conforme la historia avanza a su manera, ya sea mediante el discurso del elegido o porque el protagonista continúa con su objetivo, esta termina en el punto más alto de poder y habilidad de este, que suele coincidir con el cumplimiento de dichas metas. Esto sucede juegos como The Legend of Zelda pese a que estos el crecimiento de edad es menor, y en los propios dos primeros juegos de esta trilogía.

Sin embargo, Revelations tiene un inicio atópico. Las metas principales de la vida de Ezio Auditore fueron cumplidas, le vimos crecer desde ser un chaval inmaduro, arrogante y mujeriego a sus 17 años hasta llegar a ser un asesino con experiencia, maduro y poderoso. Por ello, al comenzar tenemos a un Ezio de edad ya avanzada, más sereno, con muchísima experiencia, pero con sus capacidades físicas mermadas con respecto a la anterior entrega y con un objetivo totalmente diferente, el obtener más sabiduría, más conocimiento, encontrándose en la etapa que en el gráfico anterior corresponde a "Fuera de cámara".



Tenemos una figura del héroe diferente, alguien cuyos mejores años ya han pasado, que ya no va a ser más fuerte de lo que fue, un héroe que tras haber alcanzado la grandeza ya no carga sobre sus hombros lo que una vez llevó, pero sí que sobre ellos pesan los años y las peleas.

Assassin’s Creed Revelations no es una historia de llegar a lo más alto, de destronar a grandes líderes ni de convertirse en el mejor asesino, eso es pasado. Assassin’s Creed Revelations es la madurez, la conclusión de la vida de aquel que una vez fue el más grande y que ha dejado su gran legado atrás, de aquel que en lugar de regocijarse en sus logros busca conocer más sobre sus antepasados y alcanzar la sabiduría sobre lo que fue el mundo, algo casi único y no solo en los videojuegos. Por ello, Assassin’s Creed Revelations es especial.

-Airam.

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