La evolución de la filosofía de Nintendo

Nintendo es una de las compañías con más historia en la industria del videojuego y la única que siempre ha estado en el mercado de las consolas desde sus inicios ya que mientras empresas como Atari o Sega abandonaban el desarrollo de hardware y otras como Microsoft o Sony se introducían en él, Nintendo se encontraba ahí.


Pero al igual que las personas cambiamos con los años, Nintendo no se ha mantenido igual desde NES hasta la Nintendo Switch, sino que su manera de hacer las cosas y su filosofía han ido evolucionando y adaptándose, unas veces con mejor fortuna que otras, es por eso que hoy queremos repasar este cambio en la mentalidad de la empresa de Kioto.

En los inicios con NES dada la poca regulación que había en el medio de cara a los juegos y los plagios sumado a que las consolas aún eran una tecnología nueva no normalizada de momento por la sociedad, lo más importante era destacar y hacerte ver entre la gran cantidad de copias y juegos/consolas de calidad dudosa, algo que Nintendo consiguió con su Nintendo Seal of Quality, entre otras muchas medidas.

Con Gameboy veríamos algo parecido a lo que es hoy día Nintendo, puesto que se trataba de una consola inferior técnicamente a su mayor competidora, Sega Game Gear, pero la primera consiguió diferenciarse y apoderarse totalmente del mercado gracias a la calidad de sus juegos, como por ejemplo Pokémon o Tetris, sin olvidarnos claro de las ya asentadas sagas provenientes de la consola de sobremesa, Super Mario y The Legend of Zelda.

Pero con Súper Nintendo o SNES llegarían dos cosas a la compañía, la primera fue la batalla por ser la consola más potente (como ocurre a día de hoy con Sony y Microsoft) y la segunda, la cual se convertiría en uno de los mayores lastres de Nintendo en las siguientes generaciones, el retraso de lanzamiento con respecto a la competencia. Mientras Nintendo preparaba aún su consola, Sega ya tenía la suya propia en el mercado. Sin embargo, en esta generación Nintendo no tuvo ningún problema en obtener el liderato una vez SNES se puso a la venta, algo que no volvería a repetirse por una razón muy simple, Sony.



 El gigante japonés se adentraría en el mercado de las consolas de videojuegos con su PlayStation, una consola de 32 bits con lector de DVD. Esta se nutrió bien de grandes títulos como el inolvidable Final Fantasy VII, el cual vendió copias hasta la saciedad. Mientras tanto, Nintendo volvería a repetir la estrategia de la anterior generación, esperar más para tener una consola mejor, por lo que lanzó al mercado un año después la Nintendo 64, la cual con sus 64 bits era muchísimo más potente que la consola de Sony y que la Saturn de Sega, pero los retrasos que ya había tenido el hardware se sumaron a los del software y por culpa de la falta de buenos juegos en largos periodos de tiempo mientras que PlayStation se nutría de buena manera de grandes lanzamientos hicieron que ni siquiera The Legend of Zelda: Ocarina of Time consiguiera remontar las ventas. La generación terminaría con PlayStation superando a Nintendo 64 por más de 70 millones de consolas.

Este error no haría recapacitar a Nintendo, quien repetiría lo mismo con Gamecube, la cual competía con PlayStation 2 (la que se convirtió consola más vendida de la historia),  Xbox y Dreamcast. Las mismas circunstancias hicieron que Gamecube pese a ser la consola más poderosa se quedara con aún menos ventas que su antecesora, lo que esta vez sí hizo recapacitar a los de Kioto.

En esta etapa se dio el cambio de presidencia de la compañía entre Hiroshi Yamauchi y Satoru Iwata (ambos dos grandes presidentes que descansan a día de hoy en los corazones de todos los jugadores), el cual influyó mucho en el devenir de Nintendo. Su filosofía cambiaría desde ser la consola de mayor potencia y confiar que salga cuando salga los clientes fieles comprarán la consola a ser una consola innovadora y revolucionaria, que dé nuevas experiencias a los jugadores y que además pueda ser disfrutada por todo tipo de público, desde los jugadores más dedicados hasta aquellos que solo quieren pasar un buen rato.


Y así nació Wii, más barata, menos potente pero mucho más inclusiva, innovadora y revolucionaria en concepto que todas sus competidoras, además de en el terreno portátil Nintendo DS. Con estas se daba pie a esta nueva forma de actuar de los de Kioto y con la que a día de hoy continúan.

Con ello se llevaron la victoria indudable de la séptima generación, vendiendo más de 100 millones de consolas, una cifra notablemente superior a las 85 millones de Xbox 360 y PlayStation 3 y al mismo tiempo casi que monopolizaron el terreno portátil con Nintendo DS y su sucesora 3DS.

Pero no todo volverían a ser alegrías ya que pese a haber lanzado Wii U un año antes que las siguientes consolas de Sony y Microsoft, cayeron en un error grave de marketing al no dejar claro lo que sería su nueva consola y haber intentado arrastrar el éxito de Wii. Tras esto, todos conocemos las pobres cifras del sistema. Sin embargo, hemos visto que con Nintendo Switch todos los errores han sido corregidos: se han olvidado de las generaciones, lanzando la consola en 2017 cuando no habían sido anunciadas siquiera las de la competencia, se ha apostado por un concepto revolucionario que  además les beneficia, unificando el concepto de sobremesa y portátil y desde el primer tráiler se dejó claro qué sería Switch.

Por ello no es de extrañar el indudable éxito que está teniendo Nintendo actualmente, y pese a que vemos una pequeña sequía de grandes videojuegos en esta primera mitad de 2018, es algo que teniendo en cuenta los anuncios que hay se irá solucionando con el paso de los meses.


Con los años, hemos visto el cambio desde una Nintendo que se esforzaba sobre todo en destacar en el apartado técnico, buscando la innovación que la potencia podía dar, algo que en la época resultaba comprensible pero que terminó perjudicando a los de Kioto, hasta la Nintendo actual, la cual en lugar de buscar las grandes resoluciones por las que se pelean el resto de sistemas, se centra en encontrar nuevos conceptos que mejores la experiencia del jugador y en la pura diversión que pueden ofrecer los juegos a público de cualquier edad, dejando los gráficos como algo secundario. Sin duda, viendo como lo ha hecho Switch, yo me quedo con la segunda.

- Airam

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