La diversidad e inclusión en la ficción

La sociedad actual es cada vez más tolerante respecto a la sexualidad o la identidad de género de las personas e incluso se ha hecho un grandísimo progreso en la igualdad de la mujer gracias a la lucha continuada durante estos últimos años. Es gracias a esta tolerancia y evolución de la mentalidad que cada vez vemos más diversidad tanto en nuestro propio mundo como en la ficción, ya sean libros, películas, series o videojuegos, pero parece haber muchas personas que aún en 2018 se resisten a aceptar la presencia de esta diversidad en sus medios predilectos e incluso creadores o compañías que terminan siendo contraproducentes con sus malas prácticas relacionadas con la inclusión de estos colectivos.


Gracias a la inclusión de este tipo de personajes podemos dotar a nuestras historias de un nuevo nivel de complejidad en lo que respecta a las relaciones entre estos, sin que tengan que estar limitados al héroe y la princesa típicos, los cuales han quedado por decir poco, totalmente desfasados. Gracias a la diversidad ya no tiene por qué ser el hombre quien rescate a la chica, ya ellos no tienen por qué ser los fuertes ni ellas por qué ser las que esperen a su salvador. Ni siquiera tiene por qué ser al contrario, podemos permitirnos ser más fieles a la realidad, dando a cada uno de los personajes su propia personalidad con sus fortalezas y debilidades sin tener que ceñirlos a ningún rol específico dictado por los tópicos. Las relaciones ya no se tienen que limitar al chico protagonista y a la chica principal, sino que podemos cambiar como queramos sin miedo a nada. Y gracias a todo esto, nuestra ficción, nuestras historias solamente ganan cosas positivas, ganan fidelidad al mundo.

Seamos sinceros, aunque a muchos les pese, el mundo en el que vivimos está repleto de personas diferentes, todos tenemos nuestros gustos, nuestras aficiones, nuestros orígenes, nadie es igual a otro. Por eso mismo, ¿por qué en los mundos que creamos no es así también?  Mirándolo bien, estas diferencias solo nos aportan riqueza, distintos puntos de vista y amplían nuestra comprensión del mundo, adaptemos eso a nuestros medios, al cine, a la literatura, a los videojuegos.

Es un hecho que nuestra diversidad siempre ha estado ahí, pero nunca se los ha visibilizado como se debería por culpa de los prejuicios y las mentalidades retrógradas del pasado, por ello ahora que la sociedad ha evolucionado lo suficiente, es el mejor momento para comenzar y normalizarlo por fin al cien por cien.



Sin embargo, a pesar de la inmensa cantidad de cosas buenas que esto le puede aportar a nuestras historias, hay grandes problemas tanto por parte de los creadores como por parte de los espectadores o usuarios.

Si miramos el lado de los creadores encontramos el gran error de querer introducir un personaje con una sexualidad, identidad de género o etnia diferente a la fuerza y con el único pretexto de que su obra debe ser totalmente inclusiva con absolutamente cualquier colectivo, por lo que se terminan cayendo en personajes los cuales su personalidad y aspecto pueden ser definidos mediante los estereotipos que giran alrededor de una sola palabra. Es decir, introducir por ejemplo un personaje gay y que lo único destacable de este sea que es afeminado, promiscuo y escandaloso o de manera más resumida, que abraza los estúpidos tópicos que perviven en la sociedad, haciendo con esto que más que normalizar la presencia de personas homosexuales, se potencien estos dañinos estereotipos. Añadir diversidad por la fuerza solo termina por crear estereotipos andantes que solo serán recordados como el personaje “negro /asiático / lesbiana / gay / transexual / etc.”.

Un ejemplo de llevar a cabo esto de una manera magistral es Jesús de The Walking Dead. Fuerte, valiente, inteligente, incluso gracioso en ocasiones y gay. Sí, pero lo que mejor hace Robert Kirkman es el hecho de que al igual que ocurre con la vida real, la orientación sexual de Jesús se ve reflejada únicamente en sus relaciones sentimentales con otros personajes y esta no tiene nada que ver con el resto de sus facetas.


También podemos considerar un error el hecho de que muchos creadores utilicen a sus personajes pertenecientes a alguno de estos colectivos como PRINCIPAL reclamo hacia su obra, algo del estilo “Oye, comprad/ved mi juego/película/serie, que hay personajes LGTBI/negros/asiáticos/etc. de protagonistas”, algo que sinceramente, es un insulto tanto para estos colectivos como para el resto de personas y que solamente lastra la lucha por la normalización de muchos llevan a cabo.

Personajes como el ya mencionado Jesús, Ellie y Bill de The Last of Us, Tracer de Overwatch o Maxine y Chloe de Life is Strange son sin duda los ejemplos a seguir en este aspecto.

Ahora para ir acabando, movámonos a los problemas generados por los usuarios o espectadores. Sin duda, sobre todo en la actualidad con videojuegos como Battlefield V lo que más se ha hablado sobre el título en lugar de ser su jugabilidad, sus mecánicas, gráficos o la experiencia que da ha sido, nada más y nada menos, la inclusión de mujeres en la interpretación del videojuego de la segunda guerra mundial, puesto que muchos “fans” han dado a conocer su “disconformidad” con la decisión de DICE alegando una fidelidad histórica y un realismo de los cuales la saga Battlefield jamás se ha vanagloriado.


Desde aquí aplaudimos sin lugar a dudas las declaraciones de DICE acerca del tema: Un aficionado les decía por Twitter: “Battlefield ha abandonado el realismo por lo políticamente correcto” a lo que la desarrolladora respondió “Siempre pondremos la diversión por encima de lo auténtico”.

A pesar de esto, como dato, sí que hubo mujeres presentes en el conflicto bélico, aunque puede que no exactamente como los tráilers del título de Electronic Arts, eso sí, su participación es algo que no podemos ignorar. Pero es incluso pasando eso por alto, no hay absolutamente ninguna razón para quejarse por poder crear un personaje mujer en un videojuego o porque la protagonista de una de las campañas lo sea.

Y por si fuera poco, muchas veces resulta chocante o incluso de vergüenza cuando al entrar en foros de videojuegos o noticias relacionadas con algún nuevo lanzamiento te encuentras perlas como “¿Aquí también van a meter mujeres con calzador?” o en el caso de que tenga una mujer de protagonista “¿Se va a poder elegir en algún momento ser hombre? Por eso de la igualdad y tal”.

En conclusión, la inclusión y la diversidad tanto en la vida real como en la ficción solo agregan riqueza a las personas y al mundo, pero es sin duda una lástima cuando solamente se utiliza como un producto en sí mismo para poder vender o cuando es la misma comunidad quien rechaza el verse representado en su videojuego con una mujer.

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