¿Por qué te haces esto, Bethesda?

Esta madrugada después de una conferencia absolutamente sobresaliente de Microsoft se ha celebrado la conferencia de Bethesda, la cual ha sido, por ser suaves, desesperante e irritante.


En un principio ninguno teníamos dudas acerca de que ni de broma iba a estar al nivel de Microsoft o Sony puesto que ellos son una sola compañía y sería ridículo meterla en el mismo saco que estas dos. Más bien esperábamos algo del estilo de lo que veremos hoy con Ubisoft o Square Enix, porque el parecerse a EA no era buena idea. Sin embargo, no es que se hayan parecido a EA, sino que la conferencia ha estado al mismo nivel o peor si cabe.

Comenzábamos con el ya anunciado RAGE 2, pero no viendo el juego sino teniendo que tragarnos un número musical demasiado extendido con un señor que más que cantar rock lo que hacía era protagonizar una serie de aspavientos que no venían a cuento en el escenario con diapositivas del juego de fondo. Tras esto sí que por fin pudimos ver el juego durante un largo periodo de tiempo, pero es que literalmente estuvimos 15 minutos de conferencia sin ver absolutamente nada relacionado con videojuegos, viniendo de otra en la que en ese tiempo te enseñaban 7 distintos (que repetimos, no es lo que esperábamos de Bethesda, pero al menos que SÍ enseñaran sus juegos).

Después nos deleitarían con contenido de juegos que ya han salido, como The Elder Scrolls Legends (su anuncio para móvil y Switch) y contenido para The Elder Scrolls Online hasta alcanzar de esta manera los 30 minutos de conferencia (su duración aproximada eran unos 60 minutos y estuvieron 1 hora y 45 min). Justo después vino un rayo de esperanza, el anuncio de DOOM ETERNAL, la secuela del reboot de DOOM en 2016 y de la cual nos sobran ganas, pero lo único que vimos fue un tráiler el cual bien podría servir para el título de hace dos años.


Continuamos con Quake Champions y el anuncio de que estará disponible gratis hasta el 18 de junio y con nuevo contenido descargable para Prey (niveles creados proceduralmente ambientados en la luna, disponible ya), seguido de una nueva expansión/juego del estilo Wolfenstein The Old Blood para Wolfenstein 2 llamado Wolfenstein Youngblood, el cual será cooperativo.

Así se llegaba a la hora de conferencia y a la esperada salida de Todd Howard. Con él esperábamos que todo fuera a mejor, pero no fue el caso. La conferencia siguió con el tono que llevaba hasta ahora y provocó más vergüenza que ilusión. La aparición de Todd Howard daba pie a un sketch innecesario sobre los múltiples ports de Skyrim (que está bien que se rían de sí mismos, pero no era el momento) para por fin y de una vez por todas enseñar lo que sería Fallout 76.

Se confirmaban los rumores, será un RPG de mundo abierto mucho más grande que Fallout 4, actuando de precuela de la saga pero en forma de multijugador. Vimos una decente cantidad de gameplay y la fecha de salida, noviembre de este año. Algo típico de Bethesda, la cual nos ha acostumbrado a sacar sus juegos pronto pero que tampoco sorprende teniendo en cuenta que este Fallout 76 toma íntegramente muchísimos elementos de Fallout 4 y que si tenéis este, la nueva entrega no os va a sorprender en lo visual.



Todd Howard dio pie de esta manera a The Elder Scrolls Blades, un título destinado a plataformas móviles con bastantes elementos de un TES tradicional, pero al que se le dedicó demasiado tiempo.

Para terminar todos esperábamos los bombazos que se venían rumoreando y que salvarían a esta desastrosa conferencia The Elder Scrolls VI y el supuesto nuevo Starfield y efectivamente, ahí estaban ¿pero de qué manera?

En primer lugar, según Todd Howard estos dos juegos no siguen la filosofía de anunciar y lanzar pronto propia de Bethesda, sino que se ha dejado claro que les queda un largo tiempo de desarrollo y que solo se han anunciado para que, dicho brusco, dejemos ya la pesadez. Pero es que de todas formas ya se sabía que estos juegos existía, ¿y qué se ha enseñado? Dos tráilers los cuales no revelan nada más que un logo para cada uno, que es lo mismo que nada.

Pero lo peor de la conferencia nos lo hemos guardado para el final y ha sido el ritmo y sus presentadores. Al contrario que en la de Microsoft, Bethesda sacó a muchas personas a hablar y durante muchísimo tiempo, haciéndola tosca, lenta y aburrrida, incluso más que la de EA. Y digo más que la de EA por una razón: en EA saben hablar seguido.


Vamos a acuñar una nueva patología “el síndrome del aplauso”. Resulta que para presentar la conferencia de Bethesda es absolutamente obligatorio o padecerla de nacimiento o haberla contraído para darla a conocer solamente en esa conferencia (como le pasó a Todd Howard). Sus síntomas consisten en que el paciente es absolutamente incapaz de continuar la siguiente frase si no recibe al menos 3 tristes aplausos del público, por ello si dice algo y las personas creen que no es digno de sus aplausos este se quejará y se verá incapaz de volver a pronunciar ninguna palabra.

Aunque parezca una broma esto es literalmente y sin exagerar ni un poco lo que vimos ayer. Todas y cada uno de las personas que salieron al escenario eran al parecer incapaces de hablar de manera fluida y normal si no obtenían los aplausos de un par de personas que se veían obligadas a vitorear por el bien común, lo cual además de dar vergüenza ajena entorpecía la presentación enormemente.

Todos pensábamos que tras lo visto en el EA Play no podíamos tocar más fondo, pero al parecer Bethesda en lugar de tomarse eso como un ejemplo de lo que NO hay que hacer se lo tomó como un reto, el cual ha llevado a cabo a la perfección.

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