Con lupa: Mirror's Edge


Allá por el año 2009, en plena séptima generación de consolas EA nos regaló uno de sus títulos más recordados y galardonados hasta el día de hoy, el cual sorprendentemente, en lugar de convertirse en una gran saga de títulos, se ha terminado convirtiendo en un juego de culto y un "must-play" para todo aquel que le gusten los videojuegos, Mirror's Edge.

 
En él tomamos el papel de Faith, una "runner", los cuales podemos considerar como una especie de contrabandistas que trabajan para aquellos que se oponen al sistema de gobierno de la ciudad en la que viven, un capitalismo extremo en el cual las empresas y la publicidad rigen absolutamente la forma de vida en esta y la policía utiliza la violencia extrema para reprimir a sus ciudadanos.

Estos runners se dedican a mover mercancías entre aquellos que aún luchan por derrocar a los líderes actuales con el fin de volver a su forma de vida anterior, pero su nombre no es porque sí, estos deben moverse por los tejados de los edificios a toda velocidad, utilizando el parkour como su principal arma. Y eso mismo es lo que haremos durante la mayor parte del juego, parkour, correr y saltar.

Sus dos principales fortalezas y aquellos aspectos por los que el juego destaca sobre la mayoría son por un lado su jugabilidad y mecánicas mientras que por otro su dirección de arte y su lenguaje.

El adjetivo más adecuado para definir cómo se siente a los mandos Faith es "natural", en sentido más literal de la palabra. La cámara no alcanzará jamás las sensibilidades a las que acostumbramos en shooters u otros juegos en primera persona, sino que se moverá de forma más lenta y tampoco lo hará de manera tan precisa y exacta, sino que sus gestos se adecuarán a cómo es realmente la mirada de una persona. Esto tiene sus ventajas y desventajas, si bien aumenta la inmersión y la sensación de realidad, también es posible que de vez en cuando provoque algún mareo.
 


Cuando empecemos a correr, Faith no podrá ponerse al cien por cien de velocidad en el segundo 1, sino que necesitará acelerar progresivamente hasta alcanzar su tope, añadiendo además de una capa más de realismo (algo que en la mayoría de aspectos no tiene el título, pero que tampoco necesita), un sistema de recompensa para aquellos que consiguen completar la mayor parte del nivel sin pararse. A cuanta más velocidad vayamos, más costará mirar hacia nuestros lados, dificultando la visión de enemigos a nuestros costados y enfocándonos a sortear los obstáculos que tengamos en frente.

En segundo lugar, la ambientación y dirección de arte de Mirror's Edge funciona a las mil maravillas, complementándose de manera perfecta con las mecánicas y jugabilidad.

La ciudad es en su inmensa mayoría de color blanco. Todos los edificios y la mayor parte de los objetos que veamos en el juego serán o de este color o de otros que apenas llamen la atención (naranja, azul...) para así disminuir las distracciones al máximo y hacer que nos podamos centrar en completar las misiones en el menor tiempo posible, además da pie a lo que el juego llama la "visión de runner", básicamente la manera en la que Mirror's Edge te habla.
 


No hay HUD, no hay flechas, no hay absolutamente nada en pantalla, solo tú, la ciudad y a veces enemigos. Entonces, ¿cómo sabemos a dónde o cómo tenemos que llegar a los lugares echar el freno? Pues muy fácil, aquellos objetos sobre los que podamos saltar interactuar, y los objetivos a los que debamos llegar se teñirán de un rojo chillón visible a primera vista y sin esfuerzo, pero gracias a la dirección de arte y a la ambientación, sin desentonar (que no es feo, vamos) o lucir raro. Es una forma magnífica de indicarte el camino a seguir, además de opciones para alcanzar tu destino sin salirte del propio mundo del juego recurriendo a aquellas herramientas tan utilizadas como el HUD.

Estos aspectos hacen de Mirror's Edge un gran juego que sin duda todos deberíais probar si algún día se presenta la oportunidad. Uno de los títulos bandera de Electronic Arts.

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