Con lupa: Hellblade: Senua's Sacrifice

¿Alguna vez en la vida habéis tenido un sueño el cual ha sido tan real que pasado un tiempo llegáis a dudar de si realmente eso ha ocurrido? ¿Alguna  vez habéis tenido la sensación de que alguien os llama o dice vuestro nombre, giráis la cabeza y realmente no hay nadie? ¿Alguna vez habéis creído distinguir un rostro en un objeto inanimado? ¿Alguna vez habéis sido incapaces de distinguir la realidad… de la fantasía? Eso no es más que lo mínimo que Senua tiene que soportar y una nimia cantidad de las sensaciones que tendremos al viajar por el mundo de Hellblade: Senua's Sacrifice.


La psicosis es un estado mental el cual causa que aquellos que lo padecen sufran alteraciones en su percepción de la realidad, sufriendo en muchos casos alucinaciones o delirios, como poder ver cosas que no existen u oír voces tan claras como si tuvieras a alguien susurrando en tu oído. Por culpa de esto, los afectados suelen presentar ansiedad, trastornos en la personalidad, angustia y aislamiento. A grandes rasgos no se trata de una enfermedad en sí misma, sino de un estado que se formado por diferentes enfermedades mentales.

Hellblade: Senua's Sacrifice nos pone en la piel de Senua, una chica que sufre de este estado. Su objetivo (y el nuestro), será el de revivir a Dillion (el chico del cual estaba enamorada) yendo a Helheim, el reino que en la mitología nórdica representaría lo que conocemos como el infierno, siendo este el lugar a donde irían a parar los muertos por vejez, enfermedad o los criminales, es decir, los que en esta mitología se consideraban indignos de acceder a su paraíso, el Valhalla.

Para conseguir que este vuelva a la vida deberá encontrar a Hela, la hija de Loki la cual tiene el control total sobre el reino de los muertos, y con la cabeza de este conseguir recuperar su alma.


Estar en la cabeza de Senua, vivir lo que ella vive y ver el mundo a través de sus ojos no es nada fácil. Las voces, susurros provenientes de todas las direcciones nos acosan desde el segundo 1, animándonos, insultándonos, advirtiéndonos, riéndose de nosotros y muchas veces, reflejando cada uno de los sentimientos y pensamientos de la protagonista. Pero aunque estas suenen solamente en su cabeza, para ella son igual de reales que cualquier otra, igual de claras, igual de punzantes, igual de dolorosas. Siempre presentes, generándonos esa ansiedad y angustia que ya habíamos mencionado, impidiéndonos estar tranquilos la mayor parte del tiempo.

Además de esas voces, hay otra más que nos acompañará a modo de narradora, pero no de manera corriente. Actuará en su lugar como una más de las voces ya mencionadas, con un tono muy bajo, tranquilo, susurrándonos en nuestro oído izquierdo provocando que si cerramos los ojos sea casi indistinguible si su presencia nos acompaña.

Pero durante todo el juego, dudas acosan tu mente, cada vez que algo sucede vuelven a salir a la luz, dudas como: “¿qué es real de todo lo que estoy viendo?” o  “¿realmente esto está sucediendo?”

La respuesta es una y otra vez la misma “No lo sé”. No puedes saberlo, no hay manera de distinguir si lo que estás viendo realmente sucede en el mundo de Hellblade o si no es más que un producto de la mente de Senua. Pero la duda no deja espacio para nada más que para la lucha. Qué más da si es real o no, qué más da si esa pelea se está librando en el mundo real o en el interior de la mente de Senua, es una batalla que debe ganar si quiere seguir con vida, si quiere superarse a sí misma, si quiere vencer a su oscuridad y continuar su misión.


La pelea de Senua se sitúa en gran parte o en su totalidad en su mente, contra sí misma, luchando por sobrepasar sus miedos, su pasado, su enfermedad y sus fantasmas. Todo puede ser real o producto de un delirio, pero eso es lo de menos para ella. Su mundo, lo que ella ve, lo que siente y lo que percibe está marcado por esa oscuridad que la persigue, por esa enfermedad que sufre y que nosotros como jugadores debemos cargar junto a ella. Porque al para nosotros la realidad es eso, lo que vemos, sentimos y percibimos. Por eso, cuando el delirio se vuelve indistinguible de la realidad, la fina línea que nuestra mente traza entre sus propias creaciones y el mundo exterior se diluye, eliminando cualquier diferencia.

Por eso mismo la lucha de Senua en Helheim contra los dioses, contra sí misma, es tan real para ella como lo es el aire, el agua, la naturaleza y el mundo para ti. Pero mientras tanto, es gracias a su ambientación en la mitología nórdica y en la mezcla que el título hace con estos elementos fantásticos que consigue sembrar en nosotros la duda entre lo real y la locura, produciéndonos así parte del miedo, la ansiedad y la angustia con la que tienen que vivir los afectados por este estado mental, por las enfermedades que asolan su cerebro. Un sentimiento que, de haber ambientado esta obra en el mundo real del cual distinguimos con facilidad la realidad de lo producido por las alucinaciones, no habría sido posible.

Y es sin duda en este sentimiento, en que pudiera ser producido en cada una de las personas que vivieran este juego, en donde los desarrolladores de Ninja Theory han puesto la mayor parte de su tiempo y esfuerzo, algo solamente posible en el maravilloso medio de los videojuegos, y es por obras así por las que recuerdo por qué me gustan tanto.




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