Telegram. Antes morir que perder sus principios

No hace mucho que recibíamos las primeras noticias sobre el descontento del gobierno ruso sobre las políticas de la aplicación de mensajería móvil Telegram (la cual también es rusa), dado que esta ofrece una privacidad inmensa en comparación a sus competidores Whatsapp o Line.


Sin ir más lejos, Telegram ofrece incluso una opción de utilizar un chat cifrado en el que los mensajes no son almacenados ni siquiera en sus propios servidores, prohíbe las capturas de pantalla y el formato que se utiliza al copiar los mensajes no tiene ninguna validez, ya que al contrario que Whatsapp, solamente muestra el nombre seguido de “:” y el mensaje, ni la hora ni la fecha en la que este fue enviado. Por lo que la poca credibilidad que este método de copiar los mensajes tendría se desvanece a la hora de utilizar las conversaciones como prueba de algo.

De cara al usuario, que sus conversaciones sean totalmente privadas es una característica totalmente positiva, ya que a nadie le gustaría que su privacidad se viera violada hasta el punto de que tus conversaciones con familia, amigos o tu pareja fueran espiadas.

Ahora entremos directamente en el caso del conflicto Rusia-Telegram. El gobierno del país exigía a la empresa responsable del servicio que se le proporcionaran las claves de cifrado de los mensajes para así poder tener acceso a toda la información de los usuarios y el poder almacenar sus mensajes (cosa que no se podía en caso de que estos usaran la opción de chat antes mencionada).

¿Y cuál es el motivo de que el gobierno ruso haga esto?

Según sus declaraciones, esta privacidad que ofrece Telegram facilita las comunicaciones de grupos terroristas mediante la aplicación, ya que sus mensajes no pueden ser rastreados. Por eso mismo, el gobierno no ha tardado en directamente bloquearlo en todo su territorio.

Pero no es Rusia el único país que ha tomado medidas de este tipo contra el servicio, Irán también ha optado por el bloqueo de Telegram dejando a la mitad de su población (40 millones de usuarios activos) sin poder acceder a este de la noche a la mañana. Alegaban por parte del gobierno a su vez que, además del terrorismo, Telegram hacía de fuente de noticias falsas, bulos y propaganda en contra del estado.

Estos usuarios tanto de Rusia como de Irán no se han quedado callados. Se están llevando a cabo numerosas manifestaciones y protestas para que se restaure el servicio, ya que este tiene tanta importancia en dichos países como lo tiene en España Whatsapp, por lo que no es de extrañar esta reacción.

Por su parte, Pavel Durov, fundador de Telegram declaraba:

“Para nosotros, fue una decisión fácil. Prometimos a nuestros usuarios el 100 % de privacidad y preferimos dejar de existir a violar esta promesa.”


Declaraciones que sin duda sorprenden teniendo en cuenta las políticas que la mayoría de redes sociales actuales llevan a cabo. También a favor de Telegram podemos sumar su negativa a añadir publicidad en la aplicación, puesto que a día de hoy se mantiene a base de una gran donación al equipo y que cuando esta se termine añadirán un sistema de pago no obligatorio, algo así como cuando un creador de contenido abre un Patreon para que sus seguidores puedan darle apoyo en caso de que estos así lo decidan.


No cabe duda de que a día de hoy en el mundo en el que nos movemos y aún más en la industria tecnológica hay muy pocos desarrolladores o empresas que prefieran mantener sus principios y promesas iniciales antes que ofrecer un peor servicio y así sobrevivir. No cabe duda de que gracias a ello, Pavel Durov y el equipo de Telegram tendrán siempre el apoyo de los usuarios tanto en Telegram como si se embarcan en nuevos proyectos.

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