Las adaptaciones

El mundo del entretenimiento está lleno de grandes historias, grandes obras que han maravillado a miles de personas y marcado generaciones enteras. Sagas de libros como “El Señor de los Anillos”/”El Hobbit”, películas como “Star Wars”, cómics como “V de Vendetta” o videojuegos como “Super Mario Bros” se han convertido cada uno en iconos de sus respectivos medios, grandes representantes y triunfadores en sus industrias, además de cómo no en gran parte de la cultura popular.


Pero claro, cuando algo triunfa en un medio ¿por qué no iba a hacerlo en otro diferente? ¿Por qué no trasladar eso que ha conmovido a tantas personas de las páginas a la gran pantalla? ¿Por qué no reconstruir esas viñetas en un videojuego y que los fans puedan sentirse parte al 100% de lo que ocurre en la trama de su héroe favorito?

Es por esta razón por la que surgen las adaptaciones y es algo que ya absolutamente todos conocemos. En un mundo donde escasean las ideas frescas y donde todo tiende a estar exagerado, cuando algo nuevo despunta no tardará en estar por todas partes, para que así cualquier persona pueda conocer dicha obra (e invertir dinero en consumirla) sea cual sea su industria preferente a la hora de invertir su tiempo.

Al fin y al cabo, el hecho de que algo bueno triunfe y se versione en diferentes formatos permite que pueda ser disfrutado por la mayor cantidad de personas posible. El universo cinematográfico de Marvel les ha abierto las puertas a muchas personas que jamás han abierto un cómic al mundo creado por la casa de las ideas, permitiendo así que disfruten de sus personajes e historias de una forma más acorde a sus gustos y preferencias. El mundo del manganime funciona en base a esto mismo. Los mangakas crean y publican sus historias en las viñetas y si estas son medianamente reconocidas terminarán siendo adaptadas también en formato anime por las diferentes empresas animadoras, como Toei Animation, Madhouse o Sunrise, con su debida financiación de parte de las productoras, claro está. Es por esta razón que la inmensísima mayoría de la industria de la animación japonesa forma parte de este tipo de adaptaciones. Además, el crear una historia desde 0 siempre es más costoso y complicado que adaptar una existente.



Un ejemplo proveniente de precisamente este mismo medio es el de “Shingeki no Kyojin”, “Attack on Titan” o en nuestro idioma “Ataque a los Titanes”, el cual gracias a su versión televisiva ha conseguido un éxito internacional, al igual que ocurrió en su día con “Death Note”, los cuales incluso tienen fans que ni siquiera les gusta el anime. Además, por qué no decirlo, esta versión de la obra es notablemente superior a la original (la de Ataque a los Titanes, la de Death Note no).

Aunque al final no puedo parar de hacerme la misma pregunta, incluso si hay casos de adaptaciones que igualan o superan a su referente original ¿vale la pena o simplemente es una buena idea el llevar obras que han sido pensadas para ser representadas de una manera a un medio diferente? 

La trilogía literaria del “Corredor del Laberinto” sufre un cambio drástico entre lo que es su primera entrega con las dos siguientes, teniendo un giro de guion que a los lectores nos dejó a la mayoría con la boca abierta, pero que en su versión cinematográfica se ve venir a kilómetros. El protagonista de vez en cuando tiene determinados sueños que le revelan en forma de flashes ligeros fragmentos de su memoria. En el libro solamente podemos conocer de estos algunos adjetivos sueltos y determinadas frases que se te grabarán a fuego. Mientras, la película presenta un exceso de información en estos, lo que elimina en gran parte el giro final. Y lo mismo ocurre con la mayoría de elementos que participan en esto, que mientras en el libro te los describen con cuidados adjetivos para que seas capaz de imaginarlos pero que no te esperes lo que va a suceder, mientras que todo se encuentra a la vista en la versión cinematográfica.

Si hablamos de videojuegos, poco hay que mencionar que no sepamos ya la mayoría sobre las adaptaciones a cine de estos. Todas parece que prácticamente nacen destinadas al fracaso, si ya sea por su baja calidad, que es el caso de la mayoría, o por una pobre recaudación en taquilla, como sucedió por ejemplo con Ratchet & Clank, la cual es una de las adaptaciones más fieles y que más se ajustan a su versión original. También múltiples videojuegos se trasladan al mundo de los cómics o el manga, pero siendo sinceros, salvo contadas excepciones estos funcionan más como productos de merchandising o colección para grandes fans que como obras disfrutables por sí mismas si no has tenido relación con el producto original.


Y es que cuando se crea una historia, un argumento o un producto de entretenimiento, los autores tienen en mente la manera en la que quieren que sus creaciones sean disfrutadas, como van a ser vistas y cómo van a interactuar con el medio en el que se desarrollan y a su vez con el espectador.

Por ello muchos de los seguidores de las versiones originales van a sentir en su mayoría una especie de rechazo hacia esta clase de prácticas cuando tratan las sagas u obras más importantes para ellos, porque por mucho que sea la misma historia, mismos personajes o mismo guion, la experiencia va a diferir bastante de la que están acostumbrados. Demasiadas veces, sobre todo en el caso de las adaptaciones a televisión o cine se peca de modificar esa experiencia incluso alterando la obra desde sus bases para que esta encaje mejor en este nuevo medio o cumpla una serie de estándares prefijados que antes no debía cumplir. Hablamos claro de esas escenas suprimidas en películas basadas en libros, de cambios de personajes para que esas eliminaciones no se noten y no dejen huecos importantes en el argumento, e incluso de añadidos que no se encontraban en su versión primigenia para hacerla más disfrutable al público general que consume ese tipo de contenido, como sucede en “Los Juegos del Hambre”. La falta de tiempo en estas adaptaciones juega también como uno de esos estándares prefijados, que se ve reflejada en esas hora y media o dos horas de película, un límite de capítulos donde debes incluir una cantidad de contenido ingente o el hecho de tener que inventar nuevas historias de menor calidad para que por ejemplo, en el caso del anime, este no alcance al manga y pueda seguir siendo adaptándolo sin parones. 

Por otro lado, en el ya nombrado UCM, se simplifica sobremanera no solo el repertorio de personajes, escenarios y trama de los cómics en los que se basa cada película por motivos obvios como de nuevo la reiterada duración, el presupuesto de cada una de estas películas y por encima de todo el que todas sus películas deben seguir una misma fórmula calificada ya “de éxito” puesto que con ella siguen arrasando en taquilla película tras película. 


Entonces ya está claro que si bien estas adaptaciones algunas veces pueden igualar o incluso ser superiores a su referente, la tónica general es que estas suelen estar por debajo en lo que se refiere a calidad. Pero seamos sinceros, en nuestro mundo el éxito no se rige por la calidad. Lo vemos en todas las industrias que ya hemos nombrado e incluso en el mundo del arte y de la música. El éxito se mide en dinero y en la imagen de tu marca u obra. Entonces centrémonos ahora en ese aspecto, ¿pueden afectar negativamente estas adaptaciones a las versiones originales?

Aquí la situación queda bastante más equilibrada, y suele depender de si esa adaptación se hace a un medio con mayor o menor repercusión que el original. Me explico, volvamos al ejemplo del UCM. Si ya vimos que su calidad sufre una caída con respecto a las viñetas, las películas han aumentado la fama y por tanto las ventas e ingresos en lo referido a los comics, haciendo que muchas personas que no se veían atraídos hacia ellos hayan sentido curiosidad por ver dónde nacen esos personajes que han visto en el cine. Porque e gran parte de los casos, aquellos que critican en mayor medida las películas suelen ser los que ya eran fans de Marvel desde un principio y sienten ese cambio en la calidad o en la experiencia, pero en general la jugada le ha salido bien a Marvel. El cine tiene más repercusión que el cómic, gusta al público general así que por tanto da beneficio económico y de imagen.

Veamos por otro lado un caso totalmente contrario, el de “Tokyo Ghoul”. Este es un manga de gran renombre, conocido por la mayoría de los fanáticos del manganime, una obra que más que las peleas o la acción trata temas como la lucha psicológica sus personajes, sus objetivos y puntos de vista (probablemente acabe llegando un análisis de esta). Pero la parte mala vino cuando fue adaptado al anime. Se llevó a cabo de manera apresurada, saltando escenas y explicaciones claves en la trama o llegando incluso a comprimir 77 capítulos de manga en solamente 2 de anime, cosa que suena a todas luces ridículo cuanto menos. Y lo peor estaba por llegar con su segunda temporada, la cual se desconecta del manga por completo creando una historia original que no sabe de dónde viene, no respeta a su obra original y cuya trama es más bien un insulto a todos los fanáticos de esta y a su creador, Sui Ishida. Obviamente, la baja calidad después del bum inicial que había supuesto dicho anime generó a su alrededor una mala reputación increíble, que perjudica en gran medida a la historia original, la cual tiene poco o nada que ver. El anime tiene más repercusión que el manga. Es odiada por el público general, así que por tanto todo sale mal.


Y el último caso tendría lugar en las adaptaciones que son hechas a medios cuya repercusión es menor que el original. En estos ocurre lo mismo que dijimos con los comics de videojuegos: suelen ser considerados productos de puro merchandising, así como las novelas de “Assassin’s Creed”, los cómics basados en la saga “Arkham” de Batman o los videojuegos basados en películas (los cuales han ido desapareciendo por razones como que el videojuego ya no es ese medio inferior al cine en el que puedes sacar cualquier producto malo con un título famoso y que salga rentable, sino que ha pasado a generar más ingresos que el cine y la música juntos, por lo que su repercusión a día de hoy puede ser considerada mayor). También las marcas demasiado reconocidas como por ejemplo “Super Mario” o “Star Wars” podríamos encasillarlas en esta categoría, ya que gracias a sus méritos anteriores y su gran fama, malas adaptaciones como la película de uno y los videojuegos de otro no suponen un impacto importante en ellas.

Es difícil llegar a una conclusión clara sobre esto. En lo respectivo a calidad, predominan las adaptaciones de menor calidad por su propia naturaleza, pero estas abren puertas a un mayor público a descubrir medios y obras maravillosas que de otra manera les serían invisibles. No obstante, una mala ejecución en la industria equivocada puede destruir por completo toda la imagen y futuro de una franquicia, saga o propiedad intelectual.

-Airam.

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