Lo que mis videojuegos favoritos me han aportado en mi visión del medio

Todos hemos leído, escuchado o visto múltiples veces como grandes videojuegos llegan al mercado y cambian totalmente la visión de la industria, influyendo por siempre en el resto de videojuegos que vendrán en un futuro. Como Ocarina of Time cambió la visión que teníamos sobre cómo debían ser los videojuegos de aventuras, además de la correcta implementación del 3D junto a Super Mario 64. Como Demon’s Souls revolucionó el RPG de acción, cambiando también la visión de los desarrolladores y los jugadores sobre cómo debía ser el diseño de niveles, la dificultad e incluso en muchos casos, la manera de contar las historias.


Pero hoy no voy a hablar de eso, hoy voy a hablar de esos juegos que han cambiado mi forma de ver los videojuegos y la industria, es decir, como mis videojuegos favoritos han moldeado la visión que a día de hoy tengo del medio.

El primer título que voy a nombrar, pese a ser el más antiguo de todos, es el que he disfrutado en último lugar: Shadow of the Colossus (en su versión original puesto que el Remake ni siquiera había sido anunciado).

 La frase “el videojuego es arte” es algo que ya resonaba fuerte en mi cabeza desde hacía mucho, una idea fija la cual ya había contrastado con otras grandes obras que este medio nos ha dado, pero con Shadow of the Colossus tuve la guinda del pastel, la confirmación de que sí, este medio es arte con todas las letras. Y no solo eso, también me ayudó a valorar de otra manera los puntos de vista de todos los personajes, de si las acciones que llevamos a cabo están realmente bien, y la reflexión de que, pese a que muchas veces lo creamos, no siempre somos el héroe. Al igual que muchas otras obras de todos los medios, Shadow of the Colossus reflexiona sobre si de verdad el fin justifica los medios, sobre qué está bien y qué está mal y sobre a dónde estamos dispuestos a llegar.


En segundo lugar, se encuentra el que a mi parecer es el mejor videojuego de la pasada generación y uno de los mejores de la presente en lo que respecta a argumento y narrativa: The Last of Us.

Innumerables videojuegos han tenido al cine como modelo a seguir, desde GoldenEye 007 en Nintendo 64 hasta los recientes Uncharted 4 y Uncharted Lost Legacy, pero ninguno consigue implementar esta influencia sin que se note una brecha entre lo que viene del cine y lo que es videojuego. Cuando juegas Uncharted, a veces se siente incluso de chiste que cada 10 metros haya un grupo de enemigos a los que tirotear para que luego te salte una cinemática sacada de Indiana Jones, pero con The Last of Us esto no ocurre. Todos los personajes, su entorno y sus sucesos encajan de manera brillante, lo que me hizo replantearme la visión que tenía sobre las influencias cinematográficas. También me ha hecho tener mucha más esperanza en lo que un personaje de videojuego puede llegar a ser. Nuestro medio es aún muy joven y nuestras historias en su mayoría, con el fin de potenciar el apartado jugable, dejan bastante que desear. Pero en The Last of Us la historia brilla de verdad y sus personajes se sienten muy humanos. Sus decisiones, su moral, su evolución a lo largo de la historia, todo augura que las historias que veamos en un futuro puedan estar al nivel de cine o literatura en cualquier género del videojuego, y no solo en aventuras de texto o gráficas.


En tercer lugar y algo más escueto, ya que tenemos un artículo completo sobre este tema: Hollow Knight y su progresión. Mientras cientos de juegos llenan sus menús con árboles de habilidades, puntos de experiencia y sistemas de niveles, en Hollow Knight no hay nada de eso y como poco lograrás aumentar el daño de tu arma o tu vida un pelín. Todo lo demás, en lo que respecta al combate todo siempre dependerá de tu habilidad y cómo tú mismo hayas progresado. Skyrim hace una unión de estos sistemas en los que tu nivel y habilidad en cierto campo va aumentado con el uso, pero se siente infinitamente más artificial y, aunque suene extraño, más limitado, que lo que vemos en el indie de Team Cherry, el cual posee, según mi punto de vista, el mejor sistema de progresión que existe.


Por último, lo que me ha aportado mi videojuego favorito, Bloodborne. Creo que lo que diré de este título podría aplicarse a cualquiera de los videojuegos de la Souls, pero este en particular fue con el que me inicié en ella y el que particularmente más me gusta. Con Bloodborne, toda la visión que tenía sobre como un videojuego debería tratar a los jugadores cambió radicalmente. Como el sentimiento de poder cambió a mi parecer. Ya que, mientras que en God of War matas a dioses y titanes gigantes con combos interminables, el solo hecho de acabar con un jefe sin ser golpeado o poder esquivar y golpear fácilmente a esos enemigos que antes te resultaban imposibles por el progreso que has tenido en habilidad y equipo me hace sentir infinitamente más poderoso. Por no mencionar la manera en la que la historia está contada, que es sin ninguna duda la que consideramos la mejor forma de hacerlo en un videojuego (artículo sobre ello aquí).

Esto es, en general, como esos videojuegos que más me han marcado han cambiado la manera de ver la industria y sus posibilidades. Espero que te haya despertado la curiosidad sobre alguno de ellos y, si los has jugado estaría genial que nos dijeras en los comentarios qué es lo que piensas.

Airam.

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