La violencia en los videojuegos y los tiroteos de EEUU

Pese a ser el medio del videojuego una industria tan joven, ya lleva décadas siendo el chivo expiatorio de muchos políticos e instituciones a la hora de justificar diferentes crímenes y atrocidades cometidas por jóvenes. Sucedió aquí en España en su día con el caso de José Rabadán, hace unos años con el niño que mató con una ballesta hecha de material escolar a un profesor, y ahora se repite la historia en los Estados Unidos tras el último tiroteo sucedido hace unos días en una escuela.


Importantes figuras de la política estadounidense como puede ser el gobernador de Kentucky y el mismísimo presidente Trump se han pronunciado respecto a ello en los últimos días, centrando ambos la culpa de los trágicos hechos a la violencia presente tanto en los videojuegos como en otros medios, ya sea el cine, las series e incluso la música. El gobernador en su caso, daba declaraciones como estas:

"Hay videojuegos que sí, claro, están clasificados para adultos. Pero los niños y demás siguen jugándolos, todo el mundo lo sabe, y no hay nada para prevenir o evitar que esos niños jueguen a esos títulos. Celebran las matanzas y asesinatos en ellos. Son juegos que permiten que la gente obtenga puntos por cosas que luego este tipo de estudiantes hacen en la vida real, dentro de los institutos. Hablamos de juegos en los que consigues puntos extra por matar a alguien que está suplicándote por su vida"

"Pienso que debemos comenzar a plantearnos qué tipo de valor tienen estos productos, pues quién necesita un videojuego que invita a matar gente. ¿Por qué necesitamos letras violentas en la música, películas violentas o series violentas? Pienso que los productores deberían buscar otros valores en lugar de alimentar el morbo"

"¿A qué precio están haciendo dinero con estos productos? ¿No es mejor perder un par de pavos por ellos? ¿A qué precio se vende el éxito? Somos adultos, y debemos dejar de actuar como niños. Necesitamos dar un paso adelante y dejar claro que está bien y mal"



Está claro que muchos niños juegan a videojuegos, y videojuegos violentos. La violencia es algo que lleva presente en la cultura humana desde tiempos inmemoriales. La tenemos en las películas de Tarantino, en muchos videojuegos, en la mitología y a lo largo de toda la historia del ser humano. Pero algo que también está presente en las personas, es la capacidad de distinguir realidad de ficción. Cualquier persona la cual no sufra una enfermedad mental y se halle en una condición sana, tiene la “habilidad” de diferir entre ambos mundos, el dentro de la pantalla y el de fuera.

Estudios científicos han demostrado que el hecho de jugar a videojuegos violentos no solo no es perjudicial, sino que puede ser beneficioso para liberar tensiones o estrés. Por ello, el culpar a los videojuegos o el cine de provocar violencia en los jugadores no solo es un insulto a estas industrias, sino también a todas las personas que consumimos el contenido de ellas y no nos vemos influenciados por la ficción.

El presidente Donald Trump hizo en su lugar las siguientes declaraciones:

"Escucho a más y más gente decir que el nivel de violencia en los videojuegos está moldeando la mente de los jóvenes. Y entonces das el siguiente paso, que son las películas. Tú ves esas películas, son tan violentas, y un niño puede verlas si no tienen sexo. Pero hay muerte, y quizás tengan que poner un sistema de clasificación para eso... Entras en un asunto complicado y muy grande".

Además, ha añadido que habría que darle entrenamiento militar y armas a los profesores para poder evitar estas situaciones. Aquí os dejamos un enlace a un tweet de la CNN en el cual hay un vídeo donde se producen estas declaraciones.


¿Aún no veis donde reside el problema? No está en los videojuegos, ni en el cine, ni en la música, está en una cultura donde un arma es una herramienta del día a día mejor vista por sus gobernantes que lo anteriormente mencionado. Una cultura donde la solución no es impedir que los jóvenes tengan acceso a un rifle de asalto, sino abastecer de más armas a las personas. Porque los videojuegos no asesinan ni influyen, son las armas y las personas las que lo hacen.

Es bastante gracioso que todas estas declaraciones se produzcan cuando el mismo que las da, todas las veces que le preguntan por la legislación de armas, simplemente gira la cabeza y se marcha, como quien no oye nada o no quiere oír. Como si fuera algo impensable, algo ilógico. ¿Que mucha gente muere porque los instrumentos cuyo único objetivo es provocar la muerte son fácilmente adquiribles? Menuda tontería, las muertes son porque el asesino estaba jugando al Battlefield con sus amigos y le pareció una buena idea pasarlo a la vida real.

También se están planteando el añadir a estos videojuegos violentos un impuesto especial el cual se utilizará para financiar que las escuelas traten esa agresividad generada por el “Buscar y Destruir” de anoche en el Call of Duty. Es decir, que solo un pequeño sector de la población que es la que juega a videojuegos seamos los que paguemos porque la cultura que han creado en ese país esté basada en la normalización de las armas y en que al lado de la tienda de chuches tengamos un campo de tiro y una armería.

Hace unos días, tuve el placer de leer un comentario en un foro el cual decía que las armas no eran problema ya que, si una persona quiere matar, encontrará la forma. Pero luego, la cantidad de sucesos de este tipo que se dan en los Estados Unidos están muy pero que muy por encima de países en los cuales las armas son ilegales. Además, si una persona utiliza un cuchillo puesto que no puede conseguir un arma de fuego, el daño producido será siempre menor al que puede provocar una persona que usa un rifle de asalto, y esto es innegable.

Y todo el asunto de que los videojuegos son los culpables de los tiroteos provocados por jóvenes se viene abajo cuando los estudios ratifican que efectivamente, más de un 80% de los asesinos jamás han jugado a videojuegos, y que por tanto, solo menos del 20% jugaba habitualmente a estos. Aquí os dejamos también un link en el que podéis corroborar esto por vosotros mismos.

Los videojuegos no son el problema de nuestra sociedad ni de los Estados Unidos, la violencia ficticia no es la razón de las muertes reales. Es la normalización de la violencia real y los objetos que la provocan donde reside sin lugar a dudas, el verdadero problema.

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