¿Son todos los videojuegos arte?

Es un hecho que los videojuegos actualmente se han convertido en una nueva forma de expresión artística, y que sin duda los jugadores debemos luchar para que este medio sea considerado definitivamente como tal. Solo hace falta observar obras como Shadow of the Colossus, Night in the Woods, Bioshock o Hollow Knight entre otros. Pero para seguir avanzando debemos aceptar que, al igual que no todos los cuadros son arte, ni todas las películas ni tampoco todas las canciones o libros, no todo lo que se lanza a nuestro medio lo es.


Debemos reivindicar el videojuego como una manera más de expresión artística y de creación de obras dignas de admiración, pero no debemos generalizar y convertir a todos los títulos en obras artísticas. Para poder considerar a un videojuego como arte debe tener algo especial, un mensaje que transmitir o una maestría y dominio del medio que sobresalga los demás. Para hablar con propiedad, usemos ejemplos.

En el primer punto podemos hablar perfectamente de los ya mencionados Shadow of the Colossus o de The Last of Us como indudables obras de arte que han ido más allá en este medio, no solo por cómo han exprimido sus plataformas, sino por el tratamiento de sus personajes, su doble moral, como te hacen cuestionarte si de verdad estás haciendo lo correcto. Tienen un mensaje que llega y sin duda, lo hace con mucha fuerza.


Pero por otro lado, no es necesario disponer de esto para ser arte, como ya dijimos antes, la maestría y el dominio a la perfección del videojuego en sí son razones más que suficientes para considerarlo como tal. Por ejemplo tenemos a nada más y nada menos que al primer Super Mario Bros en NES, destacando sobre todo al conocido primer nivel del juego, una absoluta obra maestra del diseño de niveles capaz de enseñarte todas las mecánicas y que sepas exactamente qué hacer sin decirte ni una sola palabra. Solo un mando, un personaje y que se haga la magia. Y así han seguido los videojuegos de la saga, dando en cada entrega lecciones de cómo debe ser diseñado un buen videojuego. Y yéndonos a otro género totalmente distinto, tenemos a la saga Souls (incluyendo a Bloodborne), el cual además de ese maestro diseño de niveles, también dispone de una arquitectura que te deja con la boca abierta y de unos diseños de personajes, enemigos y jefes que se te quedan grabados en la memoria, por no mencionar el lore de cada juego y como se te cuenta. La música también es una de las partes más importantes a la hora de tratar un videojuego como arte, y aquí es donde The Legend of Zelda destaca sobremanera, con una genial banda sonora en prácticamente todos sus juegos, que junto a todo lo que hemos ido mencionando del diseño de niveles, se encuentra en el olimpo de esos videojuegos a los que los llamaríamos arte.


Por eso, si empezamos a llamar arte a cualquier videojuego, todo lo sería, lo que provocaría que al final se perdiera el significado de lo que es ser arte y lo que ello conlleva, así que debemos aceptar que no todos los videojuegos lo son aunque sean buenos. Videojuegos como Doom, Payday, o Sombras de Mordor son grandes exponentes en lo que se refiere al entretenimiento, pero solo eso. No pretendemos decir que sean peores, solamente que el arte es otra cosa, es algo más y es lo que debemos empezar a diferenciar.

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