Por qué Doom rompe con el shooter actual

Velocidad desenfrenada, gran curva de dificultad, combates tan intensos que harán que te duela la cabeza al acabarlos, enemigos enormes, ejecuciones sangrientas y un arsenal completo a tu disposición. Básicamente y muy resumido, eso es lo que te ofrece Doom.


En una época donde la mayoría de shooters Triple A se intentan tomar demasiado en serio a sí mismos y justificar todo lo que hacemos en el videojuego inventándose historias que la mayoría de veces no llegan al nivel, llega Doom y literalmente destroza todo el panorama actual del género. El que una vez fuera de los padres del género de disparos en primera persona junto a Wolfenstein 3D ha tenido que volver en la actualidad para enseñar a los videojuegos contemporáneos como se pegan tiros de la manera más divertida posible y como debería funcionar el género.

Las coberturas son prácticamente eliminadas, lo que provoca que debamos movernos continuamente si no queremos morir. Además, con el propósito de incentivar esto, la tan asimilada salud regenerativa es totalmente eliminada. En su lugar se utiliza el sistema de botiquines repartidos por el mapa y otra mecánica más en la que ahora profundizaremos. Para no perder el ritmo del juego, no existe recarga en las armas, lo que hace que podamos disparar todo lo que queramos siempre que tengamos munición disponible. Por último, los enemigos juegan un papel muy importante, ya que si nosotros nos movemos sin parar por el mapa, ellos no serán menos. Existe una grandísima variedad de ellos, a cada uno más poderoso que el anterior, los cuales irán apareciendo según avanza la historia, a la vez que aumenta su número, creando así combates que harán que esa vena que tienes en el cuello se hinche hasta casi reventar.


Otro punto distintivo de Doom que lo hace destacar del resto de juegos de su mismo género es que pese a disponer de un modo multijugador y un modo cooperativo que te permite jugar mapas creados por la comunidad, su principal atractivo es la campaña, ya que es donde mejor diseño vas a encontrar y donde se encuentra una de las mejores partes del título, sus geniales jefes finales. Se trata en concreto de 3 grandes demonios diseñados para llevar al límite tus reflejos, tu puntería y tu habilidad. Cualquiera de ellos puede acabar contigo en un abrir y cerrar de ojos si no actúas adecuadamente, pero jamás se sienten injustos. Por este motivo cuando mueres siempre tendrás claro que ha sido por un error tuyo y no porque al juego le haya dado la gana.

Y ahora viene lo que consideramos lo más acertado del juego y de lo que muchos FPS deberían aprender, ya que es una muestra de genialidad absoluta en el diseño del juego. No es más ni menos que el sistema utilizado para la gestión de tus recursos, tus balas y tu salud. Doom es un videojuego al que se viene a matar. A matar sin piedad, sin pausa y de las formas más sangrientas posibles, y esto id Software lo ha sabido llevar de manera estupenda. Con la eliminación de las coberturas y de la salud regenerativa provocan que no podamos estar parados ni un solo segundo, pero claro, podríamos estar huyendo en busca de botiquines, y ese no es el objetivo. Aquí es donde entra en juego el sistema de ejecuciones. Cuando tenemos a un enemigo con baja salud, si nos acercamos a él podremos realizar un remate cuerpo a cuerpo el cuál además de proporcionarnos la satisfacción visual por la destrucción que le hemos causado, nos recompensa haciéndonos recuperar salud, siendo la cantidad de esta proporcional al estado de nuestra barra de vida. Con esta técnica se consigue que si de tanto matar hemos perdido gran parte de la vida, tengamos que matar aún más si queremos seguir vivos. En el caso de la munición sucede algo parecido. Si no tenemos balas, tenemos la opción de utilizar la motosierra, arma cuerpo a cuerpo que dispone de solo cuatro cargas y que mata a cualquier enemigo de un solo toque. Cuando acabamos con algún demonio utilizándola, este soltará una gran cantidad de balas para que podamos continuar con la fiesta. En resumen, mientras que en otros videojuegos la solución cuando estamos en estado crítico es huir o escondernos, Doom se encarga de que aquí la matanza nunca pare y que si estamos cortos de algo, la solución siempre sea matar aún más.


Y es que pocos shooters son hoy en día tan divertidos como lo es este Doom. No intenta ser más de lo que ya es, como hizo con anteriores entregas, sino que se conoce a sí mismo y se lleva al máximo de sus capacidades haciendo que sea una apuesta segura si quieres un juego divertido y desenfrenado en el que no tengas que pensar mucho.

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