Cuando el argumento y la jugabilidad no encajan

Los videojuegos son aún un medio bastante joven y con un gran camino por delante, por lo que es normal que muchas de nuestras historias no sean tan complejas o no estén a mucho nivel dependiendo del género, dado que en muchos este aspecto no es el más importante, sino la jugabilidad, como pueden ser los plataformas o los juegos online. Hacen falta personajes más profundos, con mayor evolución, dobles morales o más videojuegos que se atrevan a tratar temas controvertidos y que se les note que tienen una postura clara frente a estos. Muchos juegos lo han intentado y a muchos les ha salido bien, pero el camino por delante sigue siendo largo.


Está claro el factor que hace que a día de hoy no tengamos tantas historias de alto nivel como la literatura o el cine viene dado por las peculiaridades de los videojuegos, y es que hay que jugar, y muchas veces esto entra en conflicto con un argumento profundo y complejo. Videojuegos como Mario o Zelda prefieren apostar por un apartado jugable de diez sustentados por historias simples o básicas que no desentonen con lo que hacemos, poniendo toda la atención así en lo que de verdad está bien. ¿Pero qué pasa cuando intentamos meter esas historias profundas en juegos en los que simplemente, no encajan?

El resultado de esto es que todo el conjunto se ve perjudicado. Si tienes una jugabilidad y unas mecánicas de diez pero tu historia desentona totalmente con tus acciones, te encuentras fuera del juego en todo momento y no existe inmersión ni disfrute total. Pongamos por ejemplo a Sonic Forces (que pese a no tener las nombradas mecánicas de diez sí que encaja de forma perfecta como juego claramente dividido entre argumento y jugabilidad). En el juego nos presentan una situación en la que Eggman ha ganado, ha secuestrado a Sonic y el mundo está en estado crítico. En cualquier otro tipo de juego el hecho de empezar con el antagonista ganando es una premisa estupenda, pero recordemos, estamos hablando de Sonic. Supuestamente este es torturado durante mucho tiempo hasta que al final consigue salir, pero en él nada ha cambiado, sigue exactamente igual. Mismos chistes, mismo tono y ni siquiera tiene marcas de nada. Y no solo él, todos los personajes se comportan igual que si estuviéramos en Sonic Colors, Unleashed o cualquier otro. El argumento, la historia no encaja ni con ellos ni con la forma de juego. Incluso hay un momento que como dijo Eric Rodríguez en su análisis, te saca fuera de forma increíble, y es cuando Amy dice “Hemos perdido al 80% de nuestras fuerzas”, y lo dice como si no fuera nada, como si dijera que vamos ganando o que esta mañana ha ido a comprar el pan.

Está claro que necesitamos argumentos profundos, tener más videojuegos serios o que traten nuevos temas, pero lo que también está claro es que no debemos forzar esto e intentar ponerlo en juegos en los que tanto por el público al que se dirige como por la manera en la que está enfocado no encaja, porque de esa forma no vamos a ningún lado.

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