Por qué no hay que idealizar a las desarrolladoras de videojuegos

Vivimos en una sociedad bastante idealista, en la que tendemos a poner etiquetas a cualquier cosa para tenerlas perfectamente clasificadas, da igual de lo que estemos hablando. Es normal hacerlo con una persona, como por ejemplo el chico gracioso, la chica amable, el antipático, etc (aunque esto sea también algo superficial), pero cuando lo aplicamos a objetos o entidades ya metemos la pata hasta el fondo, y es algo de lo que la comunidad de videojuegos peca de forma excesiva.


Tendemos de forma inconsciente a tomar como a un ente con personalidad, sentimientos o manera predeterminada de comportarse a grandes compañías que obviamente están formadas por miles de personas, cada una diferente de la otra, por lo que poner a todo ese colectivo bajo la misma etiqueta y que se mantenga durante años es un tanto iluso.

Mejor dejemos de generalizar y centrémonos en hechos, en ejemplos que se han ido sucediendo en la historia reciente del videojuego y que además la mayoría de las personas conocen. Como no, comencemos por el más reciente y notorio, el caso de Electronic Arts y su Battlefront 2. Esta empresa lleva arrastrando la fama de empresa “maligna” y ha sido odiada durante años debido a decisiones no muy acertadas o más bien con mala fama de cara al público general, pero en los últimos años la había ido perdiendo poco a poco, aunque nunca del todo, porque si millones de personas te marcan de una forma, no va a haber manera de que desaparezca. El caso es que durante este año y el anterior los jugadores han notado el crecimiento de tácticas cada vez más cuestionables por parte de todas las compañías para poder sacar más dinero de los juegos, y la bomba tenía que explotar en alguna parte, así que les tocó a ellos. Tras todo lo ocurrido con el nuevo Call of Duty o el Sombras de Guerra entre otros, EA fue más al límite con sus micropagos en el nuevo videojuego de Star Wars por lo que ocurrió lo inevitable, la comunidad de hartó y cargaron contra ellos, lo que los llevó a eliminar los micropagos y está convirtiendo al juego en un fracaso en ventas. Pero hay algo mal, y no es que la comunidad se queje por una injusticia, que es algo que deberíamos hacer siempre, sino que todo el odio se lo está llevando Electronic Arts con campañas como #FuckEA mientras que en el nuevo CoD abres las cajas de loot en la cara de las demás personas pero solo se habló de ello durante una semana y va camino de ser el juego de la saga con mayor número de ventas. Lo ocurrido con EA es tanto culpa de todas las compañías que han ido cansando a los jugadores con malos sistemas de financiación como de las acciones pasadas de la empresa, que la hacen más propensa al odio colectivo.


Otro ejemplo es el de Konami en el caso Kojima. Él es uno de los desarrolladores más grandes del medio, título que se ha ganado a pulso con la saga de Metal Gear Solid pero hace unos años y tras meses desaparecido, abandonó la compañía entre polémicas, lo que provocó que tanto él como Konami se ganaran mucho odio por parte de algunos jugadores. Los fanáticos de Konami empezaron a desprestigiar tanto a Kojima como a su trabajo, y los del otro bando unieron esto y la cancelación del próximo Silent Hill o P.T. para convertir a la empresa en la más odiada del momento. A día de hoy en el terreno de los videojuegos Konami sigue sacando su anual PES y está anunciado el spin-off Metal Gear Survive, del cual no esperamos mucho, pero se encuentra bastante alejada de la actualidad. Incluso podríamos hablar de lo demonizada que se tenía a Ubisoft tras el lanzamiento de Assasin's Creed Unity o a Hello Games tras No Man's Sky.

Por último vamos a hablar de un caso totalmente contrario, el de Nintendo. Seamos sinceros y claros, Nintendo se ha ganado el favor de todos nosotros en gran parte por la nostalgia, porque fueron los juegos con los que crecimos y con los que nos sentimos como si reviviéramos nuestra infancia, lo que sumado a que tiene y ha tenido grandísimos videojuegos y grandísimas consolas hace que sea de las más queridas, pero no son perfectos. Ya hablamos hace poco de los grandes errores que cometen, tanto con el Nintendo Creator’s Program como con su política de empresa con muchos fans, lo que claro, también les da mala imagen, pero no hace tanto bombo de ello como si ocurriera con una de las compañías que antes nombramos porque son Nintendo.



En conclusión, ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos. Hay que tratar a las empresas por lo que son, empresas que solo buscan nuestro dinero y ser igual de críticos con todas y cada una de ellas, sin dejar pasar las malas decisiones que toman algunas ni infravalorar las buenas que toman otras y por favor, debemos evitar esas frases del estilo "Yo no compro juegos de esa compañía" o "Es X compañía, así que es mejor juego que el otro".

Comentarios