Echando la vista atrás hacia The Last of Us

Cuando volvemos la vista atrás un par de años hacia la pasada generación, hacia la Play Station 3, y miramos cuáles fueron sus últimos títulos, destaca sobre cualquier otro The Last of Us, la que es para muchos la obra cumbre de Naughty Dog y de la consola. Y es que no se puede terminar una generación de mejor manera.


Este post puede contener spoilers ligeros de la trama de The Last of Us

The Last of Us es uno de los mejores títulos que jamás se han hecho. Es una obra maestra prácticamente obligatoria para cualquier persona que le guste un mínimo los videojuegos y la mejor obra que jamás ha hecho Naughty Dog, bastante por encima de la saga Uncharted.
Mientras que con la saga de Nathan Drake se intentaba acercar más y más el videojuego al cine, estando esta profundamente inspirada en el género de aventuras como pueden ser las películas de Indiana Jones, siempre quedaban muchas cosas que nos chirriaban, como puede ser el hecho que ya ha sido comentado por todos de que nos pasamos la mayor parte del juego asesinando personas mientras nos creemos los buenos, para luego no tener ninguna consecuencia al respecto y no vemos a Drake para nada afectado pese a cometer un genocidio en masa en cada videojuego.


En cambio, en The Last of Us hubo un cambio de chip, de filosofía. Se continúa con esa admiración e inspiración en el séptimo arte, pero esta vez no tenemos elementos que no encajen en la fórmula  o que nos saquen de la experiencia. Nuestras acciones tienen sentido y sí, aquí también matamos a muchas personas, pero estamos en un  mundo post-apocalíptico en el que el objetivo es sobrevivir un día más. O matas o te matan. Todo encaja perfectamente. Y al contrario que con Nathan, Joel y Ellie no son las mismas personas al inicio del juego que al final tras todos los problemas y todo lo que nos hemos visto obligados a hacer para llegar ahí. Ellos se sienten humanos, tienen sentimientos.


Pero la historia de The Last of Us, al final del día, es una historia de amor. No una historia de amor típica de chico conoce a chica, se enamoran y viven felices, no. Esto es una relación, por así decirlo, de amor familiar entre padre e hija, pese a que los protagonistas no lo son. Al inicio del juego, a quien controlamos  es a Sarah, la hija de Joel justo antes de la epidemia. Vemos como era su relación, un padre soltero que cuidaba a solas de su hija. Pero a los pocos minutos, ella muere de un disparo. Y aquí es donde comienza de verdad el juego. Tras 20 años de este suceso, encontramos a un Joel adaptado al mundo que ahora ha cambiado, convertido en traficante de armas. En este punto entra en la historia Ellie. Es una niña de 14 años, dos más que los que tenía Sarah cuando murió. Al inicio, la trata con indiferencia, pero poco a poco tras sus viajes juntos, sus vivencias y sus problemas, le recuerda más a su hija, y comienza poco a poco a tratarla como tal.


Sabes que el juego ha cumplido su objetivo al transmitirnos esto cuando, tras habernos enfrentado a infinidad de infectados, a un poblado de personas que se alimentan de humanos, a una organización rebelde e incluso al ejercito del intento de gobierno que hay, lo que nos quede en la memoria tras todo este tiempo sean esos momentos relajados andando en paisajes hermosos, esas conversaciones tranquilas y como no, esa bella escena de esperanza que nos regalan casi al final del juego.



Aunque hay un detalle, unos minutos, que de verdad resaltan todo lo anterior dicho. Ese es su final, el que probablemente sea uno de los mejores de toda la historia de los videojuegos. En el final lo vemos todo, el amor que ahora siente Joel hacia Ellie, el jugarse la vida y sacrificarlo todo por ella. Y el haber puesto su egoísmo e intereses por encima de todo lo demás, hace que de verdad en lugar de ser un típico héroe de videojuego sea lo que es, un hombre más.

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