Con lupa: A Story About My Uncle, una pequeña obra de arte que te maravillará


Los videojuegos son un medio con incontables géneros. Tenemos los juegos de plataformas, los shooters, los rpg, los juegos de acción y muchos más; pero, si miramos de forma un poco más general, podemos distinguir dos grandes tipos. Por un lado, encontramos a los videojuegos cuyo único fin es el entretenimiento del consumidor, que tú llegues, enciendas la consola o el pc y simplemente desconectes y te diviertas, como podrían ser FIFA, Call of Duty, Battlefield, Tekken, entre otros. Por otro lado, encontramos a los que quieren transmitir algo más, a los que quieren contarnos algo, transmitirnos un mensaje o maravillarnos con su mundo. En este grupo se encuentran los juegos que son arte en su máxima expresión. Aquí incluyo títulos como Shadow of the Colossus, The Legend of Zelda: Breath of the Wild, Jotun, Life is Strange, la saga Bioshock, Firewatch y, el juego que trataremos hoy, A Story About my Uncle.


En el juego encarnamos a un niño que en búsqueda de su tío, quien llevaba demasiado tiempo sin volver de uno de sus viajes, acaba en un fantástico mundo lleno de islas flotantes que debemos explorar usando nuestro traje especial, que elimina el daño que sufrimos en las caídas, nos permite dar saltos mucho más grandes de lo normal, engancharnos en el entorno para balancearnos y llegar a sitios que de otra manera sería imposible. Estas y un pequeño impulso aéreo serán nuestras herramientas y las mecánicas principales de las que dispondremos a lo largo de nuestra aventura.

El gran mundo que nos presenta no para de maravillarnos y sorprendernos según avanzamos, habiendo grandes variaciones en el entorno pese a que la estructura es muy parecida, con cambios en la dificultad, que tiene una curva de ascenso muy buena, que no provocará frustración en la mayoría, lo que nos lleva a un punto clave del juego que fácilmente puede pasar desapercibido pero del que podemos sacar muchas cosas. Cuando fallas un salto, cuando te caes, cuando no llegas a la plataforma, cuando “mueres”, no hay ninguna pantalla de “Has muerto”, “Game Over” o similares; tampoco hay un sistema de vidas como en otros plataformas. Simplemente, vuelves al instante al último punto de guardado, que hay muchísimos. Con esto, el juego nos quiere decir que no es una prueba de habilidad, es un mundo diseñado para ti y tu disfrute, para que te maravilles al verlo y para que te sientas libre con sus mecánicas. 


En el apartado jugable hay bastante poco que decir. Lo que podemos hacer es lo ya nombrado antes, y funciona a las mil maravillas, uno de los mejores apartados del juego y del que no tengo ninguna queja.

Por último, quiero hablar de la duración del juego. En total puedes acabarlo entre las dos y las tres horas. En este caso, me parece la duración ideal para este juego y le queda perfecta. La historia es interesante, pero sencilla, por lo que si se le añadieran muchas más fases de plataformas, se sentirían como niveles de relleno entre pedazitos de historia que acabarían cansando y muchos lo dejarían a la mitad. A Story About My Uncle sabe encontrar el equilibrio entre su historia y las partes puramente jugables, lo que lo convierte en un estupendo juego si una tarde de domingo simplemente quieres disfrutar de una gran obra de arte de esas que no se olvidan.

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